lunes, 28 de noviembre de 2016

ANDREU (pg 21)

Acabo de darle a enviar y, nada más hacerlo, me he arrepentido. ¿Qué hago yo confraternizando con una tía que se metió en mi vida atacándome? He vuelto a leer lo que he enviado y no me he reconocido: parezco un títere. Es el problema de darle tanta libertad a Javier en las respuestas. A veces es brillante, pero otras es súper blando. Ya está hecho, no tiene remedio. Cuando conteste, porque contestará, de ello no tengo la menor duda, debo darle un corte. Ya se sabe como son las mujeres: si les muestras el más mínimo signo de sensibilidad, la has cagado.
¿Un okupa pestilente? ¡Seré maricón!
¿Desea saborear mi fruta? ¡Más maricón todavía!
“Me va a permitir que disienta…” ¡No, coño, no! ¡Pero qué gilipolleces dices, tía!...Que se sepa quién manda.
¡Menos mal que me he despedido como un hombre!

JAVIER


Redactar correos con Andreu pegado a tu chepa es agotador. ¡Impresionante la tal Arena! Menuda lección de elegancia nos ha dado, y hablo en plural porque soy responsable subsidiario de las respuestas. Parece una tía super interesante, y debe tener un coco magnífico. La redacción de esta última respuesta a Arena ha sido una batalla campal. En algún momento hemos llegado a alzar la voz más de lo normal. Al final he conseguido llevarme el gato al agua, aunque me he quedado agotado. Creo que hemos enviado una respuesta a su altura. Me encantará leer lo que nos contesta. Mira por donde, esta ayuda a Andreu que presté porque no me pude negar, va a resultar una experiencia muy enriquecedora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario