MAIL ANDREU (pgs 7, 8 y 9)
Estimada Doña Arena:
Me deja usted alucinado. O más que usted, a
la que no tengo el placer de conocer, su correo.
Espero que no se tome a mal el que ejerza mi
derecho de réplica.
No acostumbro a responder anónimos, pues, admitirá
conmigo, que Arena y nada es lo mismo. Sin embargo, no me da usted miedo. Llevo
veinte años cerrándole la puerta al miedo cuando apago las luces de mi cuarto.
Contesto.
Perpleja se puede quedar, indignada no. Yo no
he asaltado su dignidad sino su ideología feminista, que, aunque no milite,
ejerce.
No acostumbro a decir cosas que no piense,
especialmente si voy a tener una intervención pública llena de buitres
esperando devorarme.
Lo de que la sexualidad de la mujer está al
servicio de la reproducción no me lo he inventado yo, ha sido confirmado por la
Antropología.
Si usted quiere tortillear con quien le salga
de allí abajo, es libre de hacerlo, pero no a costa de castrar la libertad de
opinión. Porque aquí la única que ha castrado ha sido usted. La identidad
sexual de la mujer está más que demostrada a través de su fisiología: Si tiene
un hueco es para llenarlo.
Sigo.
Soy un hombre de mi tiempo, pero eso no
significa que tenga que tragar con la propaganda de los que se hacen llamar
progresistas. Si progreso significa sustituir a la madre por un tubo de ensayo,
yo me cago en el progreso.
De la unión de la familia no he hablado. En
este momento necesitamos habitantes jóvenes, no familias. La madre está por
encima de la esposa. Y le digo más: La sexualidad, hoy en día, ha adelantado al
amor. No reniego del amor, solo lo resitúo.
Que la mujer no necesita protección lo dirá
usted. La mujer la necesita y le gusta. Puede que lo niegue, pero gustarle le
gusta.
No necesito cerrar ningún ojo para ver. Veo
claro y sin problemas. Veo el cuerpo de la mujer como el de un ser humano, pero
no veo que no sea diferente al del hombre. Veo que los records de atletismo son
mejores los masculinos. Veo que hay muy pocos deportes de fortaleza física, por
no decir ninguno, en el que se enfrenten hombres contra mujeres.
Y en cuanto a los sentimientos, la diferencia
es menos apreciable pero también existe. Empezando por el de maternidad al que
usted aludía. No digo nada respecto a la diferente forma de vivir la
sexualidad.
Sus ejemplos pueden ser válidos, aunque
insuficientes. La demostración de una afirmación no debe dejar puntos oscuros.
La publicidad que se hace al final de su
correo le recomiendo que la reserve para una página de encuentros, pues a mí no
me interesa en absoluto cómo folla y con quién.
Andreu Termidor
10 de abril de 2012
Javier
se sentía incómodo. Había accedido a contestar por Andreu el mail de la mujer
que se molestó por lo que dijo en una conferencia. En estricta justicia, tenía
derecho a sustituirle, pues él era el padre de lo que decía Andreu en las
charlas, aunque a saber lo que habría podido añadir de su propia cosecha. Lo
que tenía mucho menos defensa era el estilo grosero que le obligó a adoptar y
que no le quedó más remedio pues, si no, se habría eternizado el desacuerdo
durante horas sin que pudiera salir el correo. Total, a él qué más le daba, No
conocía a esa mujer y su papel era de simple mensajero. Si bien, lo de
“tortillear” era una pasada que no venía a cuento…pero se empeñó y no hubo
forma de apearle del burro. ¡Este Andreu no tiene remedio! ¡Se convierte en un
troglodita en cuanto se relaciona con una mujer más allá de lo cotidiano!

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