miércoles, 9 de noviembre de 2016

MAIL ANDREU (pgs 7, 8 y 9)

Estimada Doña Arena:
Me deja usted alucinado. O más que usted, a la que no tengo el placer de conocer, su correo.
Espero que no se tome a mal el que ejerza mi derecho de réplica.
No acostumbro a responder anónimos, pues, admitirá conmigo, que Arena y nada es lo mismo. Sin embargo, no me da usted miedo. Llevo veinte años cerrándole la puerta al miedo cuando apago las luces de mi cuarto.
Contesto.
Perpleja se puede quedar, indignada no. Yo no he asaltado su dignidad sino su ideología feminista, que, aunque no milite, ejerce.
No acostumbro a decir cosas que no piense, especialmente si voy a tener una intervención pública llena de buitres esperando devorarme.
Lo de que la sexualidad de la mujer está al servicio de la reproducción no me lo he inventado yo, ha sido confirmado por la Antropología.
Si usted quiere tortillear con quien le salga de allí abajo, es libre de hacerlo, pero no a costa de castrar la libertad de opinión. Porque aquí la única que ha castrado ha sido usted. La identidad sexual de la mujer está más que demostrada a través de su fisiología: Si tiene un hueco es para llenarlo.
Sigo.
Soy un hombre de mi tiempo, pero eso no significa que tenga que tragar con la propaganda de los que se hacen llamar progresistas. Si progreso significa sustituir a la madre por un tubo de ensayo, yo me cago en el progreso.
De la unión de la familia no he hablado. En este momento necesitamos habitantes jóvenes, no familias. La madre está por encima de la esposa. Y le digo más: La sexualidad, hoy en día, ha adelantado al amor. No reniego del amor, solo lo resitúo.
Que la mujer no necesita protección lo dirá usted. La mujer la necesita y le gusta. Puede que lo niegue, pero gustarle le gusta.
No necesito cerrar ningún ojo para ver. Veo claro y sin problemas. Veo el cuerpo de la mujer como el de un ser humano, pero no veo que no sea diferente al del hombre. Veo que los records de atletismo son mejores los masculinos. Veo que hay muy pocos deportes de fortaleza física, por no decir ninguno, en el que se enfrenten hombres contra mujeres.
Y en cuanto a los sentimientos, la diferencia es menos apreciable pero también existe. Empezando por el de maternidad al que usted aludía. No digo nada respecto a la diferente forma de vivir la sexualidad.
Sus ejemplos pueden ser válidos, aunque insuficientes. La demostración de una afirmación no debe dejar puntos oscuros.
La publicidad que se hace al final de su correo le recomiendo que la reserve para una página de encuentros, pues a mí no me interesa en absoluto cómo folla y con quién.

Andreu Termidor

                 10 de abril de 2012


Javier se sentía incómodo. Había accedido a contestar por Andreu el mail de la mujer que se molestó por lo que dijo en una conferencia. En estricta justicia, tenía derecho a sustituirle, pues él era el padre de lo que decía Andreu en las charlas, aunque a saber lo que habría podido añadir de su propia cosecha. Lo que tenía mucho menos defensa era el estilo grosero que le obligó a adoptar y que no le quedó más remedio pues, si no, se habría eternizado el desacuerdo durante horas sin que pudiera salir el correo. Total, a él qué más le daba, No conocía a esa mujer y su papel era de simple mensajero. Si bien, lo de “tortillear” era una pasada que no venía a cuento…pero se empeñó y no hubo forma de apearle del burro. ¡Este Andreu no tiene remedio! ¡Se convierte en un troglodita en cuanto se relaciona con una mujer más allá de lo cotidiano!

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